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martes, 12 de mayo de 2009

Giros, madejas y vacíos

Mediados de enero. La respiración que expulsa mi cuerpo deja un reguero en el aire que enseguida asciende y se pierde. Somos chimeneas adheridas a un cuerpo humano.
Camino despacio hacia tu encuentro y llevo un tiempo dándole vueltas a las palabras justas y precisas, no quiero que suene a una despedida premeditada: pero tampoco quiero que suene a un adiós urgente. Lo tengo todo ensayado, cada movimiento de mi cuerpo acompañado por las palabras y los gestos oportunos, el sorbo de bebida que de tranquilidad y nos rebaje la ansiedad, el silencio adecuado en el momento justo, la mirada perdida intentando reflejar lo duro que resulta acabar con esta parte de nuestra vida.
He de reconocer que llevo mucho tiempo preparando esta escenificación y aún así reconozco que no sé si dará resultado. Mientras recorro las calles, ya atardeciendo en este invierno maldito y culpable, pienso en las cosas mas estúpidas del mundo y al soltar una carcajada mas estúpida aún, alguien a mi lado, un paseante solitario, me mira con cara de perplejidad y algo de estupor.
La Gran Vía, otrora signo inequívoco del mundanal ruido, es ahora un apagado y triste rincón mundano y solitario, solo aderezado por los pasos rápidos de los que esperan esos autobuses rojos como flores de pascua: esos que devuelven a cada uno al sitio de donde quizás no deberían salir cada mañana. Suelo ser puntual a mis citas e incluso me gusta disfrutar de esos diez minutos de antelación mirando escaparates y diseccionando el gusto de los últimos compradores, sobre todo en esa zapatería , esa que solo vende zapatillas de andar por casa. Llego al Alquimista como siempre, cinco minutos antes de la hora acordada y salvo Erik, el nuevo fichaje del local, no reconozco a nadie, tan solo ese olor a cristasol que me pone enfermo y que emplean para limpiar las estanterías de licores.
Ahí estas, siempre puntual. Me saludas con un simple beso en la mejilla y puedo adivinar tu cara de sorpresa ante la cita urgente. Paco, me dices, ¿Por qué tanta prisa? y yo comienzo mi
alocución con ademanes de actor de segunda fila.
Siempre he admirado a esas personas que evitan los grandes discursos y se adelantan a los acontecimientos. Ese siempre ha sido tu caso, adelantarte a mi intervención como esos preparadores de oposiciones a juez. ¿Entonces se acaba?, me disparas a la primera oportunidad. Olvidando el guión por completo digo si, mientras un silencio eterno se apodera de mi mundo, del tuyo y del Alquimista, sumergido en la voz de Quique González: casualidades de la vida, tu canción favorita que entonas y escupes con un dolor sordo.
Ya no hay mas palabras que disfracen ni gestos que dulcifiquen, esta todo dicho. Al salir
parecemos distantes, nos cedemos el paso como dos extraños y nuestro tono de voz carece del afecto de hace cinco minutos. Al despedirnos, que eterno me parece, entonas la última voluntad del fusilado, así me lo parece. Paco se sincero por favor. ¿Hay alguna chica?. Y por una vez soy sincero sin premeditación alguna.
No. No hay ninguna chica Juan. Solo ganas de acabar con todo y empezar de nuevo lejos.
Muy lejos.

13 comentarios:

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

te aplaudo Antonio!!!! ha sido, de todos ( y mira que ha habido buenos) el que más me ha gustado... es una sensación tan familiar que me asusta...
besitos.

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

eliminé el anterior porque me bajó dos veces...para que no hayan malos entendidos...
besitos

Mujer Pez dijo...

gratis o no, me parece un buen video y como a mi me gusta y es mi espacio, me alegran esos consejos..
Un saludo

charlotte dijo...

Gracias por dejarme conocerte Antonio, son hermosas tus letras, esta ventana no la cierro más!!!
Un abrazo grande!

Thania dijo...

Soy amante de los "inicios" en lugares lejanos y ya se me ha vuelto costumbre. Un relato muy "cotidiano", debería estar en mi blog.
Te regreso los besos multiplicados por el número de botellas en todos los bares de mala muerte de Granada, excluyo a las botellas vacías, solo quiero aquellas que embriaguen mi boca (vulgarmente).

thoti dijo...

.. algunas veces tenemos la oportunidad de alejarnos de cualquier situación y de poder libremente, empezar de nuevo..

..saludos, Antonio..

Isabel dijo...

Cuando vuelva a disponer de mi propio ordenador,ahora en reparación, pienso leer todo lo bueno que aquí has dejado escrito y que me gusta.Un saludo y espero volver lo antes posible.
Que tengas un buen día...

Anónimo dijo...

Es inútil. Llevo años itentando olvidarte, alejarme físicamente de tu olor, de tu imagen, de tu compañía. La libertad parecía el único propósito con sentido en mi vida, y no caí, hasta ahora, en que la vida no tenía sentido ni propósito sin ti.

Leni dijo...

No se deben dilatar las despedidas.
Harían mas daño.

Muy buén texto.
Se puede morder el momento.
Beso

Mujer Pez dijo...

Gracias por tu enhorabuena, leere un rato tu blog ya que ando por aqui ¿un cigarro? ¿se puede fumar?
Un saludo

LaClau dijo...

Hola Antonio,
Sorprendente final... del final.
Me gusta ser sorprendida.
SAludos!!

Jose dijo...

Me ha gustado mucho el blog y esta entrada en particular. Seguiré tus letras. Saludos