Seguidores

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Mi blog

Ya de pequeño quise tener un blog. Me imaginaba llegando a casa, soltando mi mochila de libros con esquinas dobladas y mi blog recibiéndome alegre y saltarín, lamiéndome la cara en señal de amistad eterna. Pero lo fui dejando y me daba cierta envidia sana cuando veía por la calle a la gente paseándolos, con esa suficiencia de saberse observados, mientras su blog al final de la correa, olfateaba cada esquina, cada poro de asfalto, cada persona encontrada.
A lo más que llegué, fue a tener una libretita amarilla enjaulada. La pobre, soltaba algún pio-pio cuando me acercaba a ella. No es que me diera vergüenza, es que me resultaba doloroso mostrarla, sobre todo, cuando todos alardeaban de visitas y lecturas. Mi pobre libreta no estuvo en otras manos que no fueran las mías.
Me encantaba ir a los cíbers y mirar blogs. Unos bajitos y con grandes orejas: melancólicos. Otros daba cierto vértigo mirarlos con esa defensa a ultranza de todo lo expuesto: blogs de presa me dijeron que se llamaban. Los había con hadas, corazones, flechitas, mucho amor , blogs caniches me dijo Pepe el del ciber. Los había también buscones, uff, pero eso si que no, cualquiera que me viera merodeando aquel lupanar, podrían pensar algo mal de mi.
Pero la vida a veces nos deja en la puerta de casa una sorpresa grata e inesperada. Y como quién no quiere la cosa me encontré con mi blog casi sin quererlo. No es un blog de concurso, ni es de esos que cuando lo paseas te preguntan la raza, la edad o la dirección del peluquero. Pepe el del cíber me dijo que era un blog-chucho. Un blog común. De esos que hay miles por las calles del mundo. Pero saben, a mi me gusta pasearlo de vez en cuando y encontrarme en alguna esquina con otros blogs, y olerlos, y dejar mi huella en ellos. A veces te sientes incluso triste cuando merodeas un lugar común y no olfateas a los blogs de siempre. Pero así es la vida. Cada uno elige una hora del día para pasear a su blog y el lugar por donde hacerlo. El mio me pide a veces calle y otras, que me olvide de todo y lo abandone en la bloguera municipal. Pero me da miedo verlo en otras manos, no soportaría sus ojos tristes en la mirada de cualquiera.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Catorce de Diciembre.

He visto caer las primeras nieves.
También a Berlusconi parece que le llueve el odio.
Los caimanes desfilan por Madrid
al grito de salvémonos,
mientras España se congela en indignidad y miseria.
Casi duelen las manos,
casi Cataluña es independiente.
Votaron los menores, los sin papales,
solo faltaron los muertos para cantarnos sus alabanzas,
mis primos los charnegos, los ausentes siempre en navidad
odian su pasado igual que aman su presente ficticio.
Federico no aparece,
y la tierra removida es la metáfora perfecta.
Dejó de nevar,
los primeros claros anuncian un lunes pesado,
egoísta y el viento corta mi cara,
mis bolsillos se inundan de dedos inertes.
Catorce de diciembre, el fin de año
lo celebraremos a las siete,
la hora tonta de los bares cerrados.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Adoro ser yo.

Me apetecía,
tomar un disfraz de embaucador
y por unas horas ser alguien impostado.
Pensé ser dicharachero y cómico,
impertinente y magnético,
provocador de risas fáciles y contagiosas.
Pero aparecieron en mi mente
esa risas enlatadas que saludan
al Wyoming con sus arrogantes
incursiones en la sátira cómica de poco ingenio
y odio visceral y me ardieron las tripas.
Pensé en ser un actor de éxito,
altanero y altivo que arranca suspiros
ya en su primera aparición en escena,
de esos que ganan glamour
hasta vendiendo cafeteras por televisión.
Pero no. Ni tengo talento, ni fisico, ni cartera
para invitarte a una cena en Lago di Como.
Pensé en ser cantante entonces
y no fue buena idea, mis canciones preferidas
son cantadas por tipos desarrapados,
inteligentes, sensibles y asiduos al melodrama nostálgico.
Y creeme, ni tan inteligente, ni tan sensible
como para escribir dos lineas verdaderas.
Y pensé en ser yo en mi mediocridad absoluta
arrastrando las palabras por temor a exponerlas.
Quise ser yo, mas tarde,
cuando noté que te importaban mis silencios
en un mar de sonidos confusos,
indescriptibles, como llantos de muñeca rota.
Me apetecía creeme,
pero descubrí que me gusta ser yo,
individual, tonto, arcaico, barruntoso y torpe,
espeso, inexperto e incrédulo,
pero sobre todo tuyo. Tuyo,
como un lápiz de colores
en un preescolar interminable.
Adoro ser yo, mi, me: contigo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Paraguas

A veces caminar por una ciudad, por una calle o avenida medio transitada, puede resultar una acción arriesgada- sobre todo cuando llueve y un mar de paraguas inunda las aceras de este soleado otoño: impostor de señuelos en primeros frios-.
Soy alguien normal. Ni alto, ni bajo. Ni gordo, ni flaco. Ni guapo, ni feo. Pero hay algo que me define y me distingue del resto de los mortales que habitan mi ciudad: soy un profesional en el manejo del paraguas. Me explico:


El uso y la elección de un paraguas es ago muy serio, casi peligroso en manos inexpertas.
Un paraguas debe resguardar del agua a una sola persona, nunca a dos. Olvidemos los modelos playeros creanme, son todo dificultad para caminar por esas calles comerciales. Su diseño es importante. Lo mejor, negro para el caballero y a color, dicreto para las señoras. Olvidense de eslóganes comerciales: Nivea Cream, Cervezas San Miguel, Carniceria La paqui: la mejor carne del barrio-¿Tan buena esta la paqui?- eslóganes deportivos: Musho Betis, Aquí se juega al Teto, Jornadas Hispánicas de Rugby australiano. Publicitarios, los mas enconados: Beba Agua, Coma Pan y Moje, Coma mantecados, tambien en agosto. Los higiénico sanitarios son a veces de mal gusto: Con frenadol aquí no estornuda ni Dios, Coloque un supositorio en su vida, otra cosa es donde. O aquel estrafalario y cómico: Si quieres sexo: sonríe, pero no me llores, anda. Con todo esto les quiero contar, que la eleccíón del diseño de nuestro paraguas es importantísimo tanto así, como nuestra ropa interior, perfume o zapatos. Nos define como somos.
Su uso ya es otra cosa. Hay que ser refinado, no es un palo, ni un bastón, ni una vara de mando. El paraguas se abre con dulzura y energia en un solo toque enérgico. La prolongación del brazo debe ser rígida y en ángulo recto con el antebrazo y así evitaremos esas gotas molestas en la espalda. Y lo mas importante: su conducción. El paraguas no se inclina a derecha o izquierda cuando nos cruzamos con alguien, debe ser el mas alto el que ascienda su paraguas para evitar el choque.
Años de estudio y constancia me llevaron a editar mi primer libro: Gotas caen, donde disecciono los tipos de lluvia de mi ciudad. En mi último libro, Un paraguas olvidado, diserto sobre la soledad del mundo y sus habitantes. No esta mal dirán ustedes. Imaginen que en mi ciudad llueve 25 dias al año.
Sin mas tiempo que dedicarles, me despido de ustedes con la intención de que propaguen el buen uso del paraguas.
Saludos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Arte y artistas.

Siempre he admirado ese aura moderna que desprenden algunas gentes, sobre todo en esto del arte. Me sugieren mundos inhabitados e indescriptibles. La estética es el gran mecenas. Tengo un amigo que pintó cierta bóveda en cierta universidad importante. Cuando conozco algún artista- de esos de ray-ban, ya me entienden, felices en el resplandor de su figura- me pasa igual que con el marisco congelado. Otras todo lo contrario, querer impostar cierta estética desmerece totalmente su arte. Mi amigo describe su vida en su pintura y su estética en su vida: sus cicatrices no son pinceles ni clases de facultad. En cierta ocasión coincidimos en el desvarío de cierto premio literario nacional, cuando descifraba cierta época de la ciudad, su pregunta me dejó desarmado.-¿Recuerdas haberlo visto alguna sola vez por donde dice?-. Y yo no pude responder, lo recordaba de funcionario político administrativo, de esos que hablan ahora sobre modernidad en los diarios progres.
Tengo otro amigo artista que abandonó su carrera y otro, genial y distinto que ovaciona las iniciativas de cualquier ayuntamiento por exponer mierda a raudales.
La mejor definición del arte la tiene A:
Me hice artista porque creí que lo tendría mas fácil para follar. Mas tarde te das cuenta que es mentira y, ya no hay marcha atrás.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los Abajo firmantes:

Los abajo firmantes agradecen al gobierno de España, capitaneado por José Luís Rodríguez Zapatero alias "ZP", su valor, coraje y decisión a la hora de resolver la crisis del Alakrana. Así como saludamos con alborozo la gallardía mostrada por nuestros militares, liderados por nuestra insigne sin par Carme Chacón. Su esforzada entrega, su lucha en defensa de la dignidad y de la seguridad de todos los ciudadanos españoles aunque faenen con bandera vasca y renieguen de nuestra identidad patria.
Por eso desde estas humildes lineas, solicitamos a las administraciones competentes a nivel mundial, reconozcan los logros de este gobierno en defensa de España, el nivel de prestigio que alcanzan despues de tan gallarda acción nuestras fuerzas armadas y, la capacidad de negociación en tan delicados trámites delictivos.
Y para conocimiento de todos, solicitamos a la academia sueca que el próximo año conceda el Premio Nobel de la concordia, el talante y el buen royito a nuestro admirado líder, por dejar a España, a la altura que su historia, sus tierras y su gentes merecen.


Los abajo firmantes no aparecen en orden alfabético, mas bien su orden corresponde a la cantidad de euros recibidos de nuestro insigne gobierno, y son los siguientes:

Asociación en defensa de la cría de la trucha en arroyo seco de Antequera, Movimiento heterosexual por la ilegalización de las duchas individuales, Vascos por España, Asociació catalá per el Betis, Gays y lesbianas por las libertades individuales en la cuenca derecha del río Júcar, Aficionados a las carreras de chinches, Asociación progresista 14 de abril contra los ataques a la libertad promovida por Cuba en los últimos 50 años, Otro mundo es posible: pero no me toquen el jacuzzi, Andalucía solo hay una y ya nos vale, ¡ Sonsoles permanente, ya!, Agrupación de actores, agrupación de guionistas y asociación de directores de cine español de España; mas conocida como la triple A, Asociación de suecas en top-less de Torremolinos.......................

Y así, mas de mil asociaciones intelectuales del orbe mundial.
Viva el presidente y este país, nación de naciones.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Respuestas a Thania.

Hay días Thania,
que escribir es un sufrimiento continuo
de palabras confusas entre mis dedos inmóviles.
Días en blanco de hojas vírgenes
que solo algunas lecturas empujan
al rincón de mis escritos olvidados.
Hay días Thania,
que ni las huellas en mi blog
de visitas mudas, provocan entusiasmo alguno.
Días que escribir,
es solo un vértigo doloroso,
una pérdida de tiempo entre tanta imagen borrosa.

lunes, 26 de octubre de 2009

Flashback

Volvimos a los lugares de siempre. No era una procesión nostálgica de ausencias colectivas, pero algunas cosas volvieron a ser como antes. Las mismas caras en rostros diferentes, la misma música, la misma pedantería disfrazada de avanzadilla artística. Motown y Manhattan. Aún nos debemos el paseo por Brooklyn.
Sabes que el alcohol me vence en pequeñas dosis. A ti te sigue sorprendiendo que funcione esta ciudad de película muda: incluso la banda sonora- nada nuevo bajo el sol-.
Las mañanas de sexo de esta primavera en noviembre son una avanzadilla del invierno frío, paciente y expectante. Me gustaría repetirlo el sábado disfrazado de horrible payaso, asesino noctambulo y triste. Pero por favor, esta vez prefiero el dry martini, la noche de halloween será un susurro colectivo estruendoso.

lunes, 19 de octubre de 2009

Prohibido estacionar.

Recuento los paseos
por esta calle inútil de pasos cortos
y no doy con las señales
de advertencia de prohibido estacionar.
Mentalmente subo y bajo
miro cada detalle, cada obstáculo,
intento cotejar la mirada de los paseantes
clavada al suelo, y no, no percibo el desastre.
Deberían proporcionarnos cierta atención,
algún recelo sobre las paradas evidentes
y excesivas, en tu calle nadie avisa
del peligro inminente de grúa.
El almacén municipal,
depósito de cadáveres
donde se alojan los restos
de tus aparcamientos clandestinos,
vislumbra una luz monótona y triste:
en tu calle, las farolas escupen soledad.
 

martes, 6 de octubre de 2009

Duros a cuatro pesetas.

Digamos, que para gobernar un país
hace falta algo de sentido común.
De ese que no dispones
en los bolsillos:
bobo, que aún sonríes
a los abuelos en los parques.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

V.

Cuando jugaba con su imagen reflejada en los cristales de los autobuses, V. parecía perderse en un mundo perfecto y único. Le importaba una mierda las muecas y las caras de sorpresa de los ocupantes, girando a la izquierda la cabeza como un partido de tenis a media cancha.
A V. siempre le pareció la vida un tapete verde sobre una mesa amplia, donde jugar, implicaba perder solo el tiempo transcurrido en el juego. Mis recuerdos de V., afrodita perfecta, circulan con la alegría del saberse única, siempre buscando con la yema de los dedos ese roce de vida: la sorpresa constante.
Ahora V. comienza a reconocer la imperfección del mundo.
Hay manos que necesita apretar y voces que almacenar en el disco duro de su memoria.
Cuando las ausencias acompañen a la rutina habitual, no quiere perder ese tacto áspero
que ya no será suyo. Almacena llamadas pérdidas, colección de mariposas indefensas.
Siempre hay algunos signos en la vida de los demás que nos muestran como son.
Una noche de farra y letras, con la verborrea plácida que da un toque de alcohol, comentamos nuestros favoritos literarios. Hablamos de Bolaño, de Valente, de Lorca, de su blog abierto al olvido. Confesamos nuestras divergencias y nuestros libros favoritos tuvieron título y autor. Le hablé de Kafka, de La Metamorfosis, de lo que un libro cambia la vida o la imagen del mundo. Ella me habló de Auster y ahora entiendo algunos códigos en la vida de V. Su libro preferido- Creí que mi padre era Dios- escondía algo mas que una admiración literaria.
A V. se le escapan los días de esas manos asperas. Acaban con la prisa de una urgencia extrema, ahora que necesita tiempo para decir tampoco.
-Las despedidas no son mi fuerte- comentó algún día.
Algunas son inevitables. Pero mientras llegan, exprimimos los últimos instantes.
Bajo a comprar ese libro de Auster, se lo debo a V.
Yo también creí que mi padre era Dios.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Acuáticos

En tus manos de lluvia,
nuestra verdad
me parece mas grande aún,
reflejada en la progresión líquida
de los espejos acuáticos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Campeones de Europa.

Cuando abrí la puerta, me enfrenté de repente a dos señores de mediana edad, bien vestidos, con porte de ejecutivos de segunda.
- Buenas tardes, estamos aquí para revelarle la palabra de Dios.
Giré mi muñeca, las nueve y cinco. Mi único Dios ahora mismo se llama Pau y quedan diez minutos para mostrarle al mundo su verdad suprema pensé, pero lo único que pude escupir fue un buenas tardes casi inaudible y un ustedes me contarán, como si lo mas importante en este día, fuera darle la bienvenida a la palabra expuesta por estos guias espirituales.
- Como usted sabe, el fin del mundo se acerca y tenemos cuentas pendientes con el creador,-comenzó su discurso el mas joven, como recién salido de un curso acelerado de venta a domicilio- me ofreció un pequeño folleto con ilustraciones algo infantiles para mi gusto, sobre los pasos a seguir para salvar mi alma. Tras la puerta de enfrente, el perro de mi vecino ladraba a unas voces desconocidas y desde el salón, la voz del televisor vestejaba los triples de Rudy, mientras yo intentaba deshacerme de mi visita inesperada con el tacto que el tema merecía: lo siento, creo que entre Diós y yo hay viejas cuentas pendientes y así creo que seguirán por mucho tiempo, no creo que ningún cataclismo acabe con nosotros por ahora.
Me despedí de los testigos de jehová y ellos a su vez me desearon buena suerte con una corrección y una educación absoluta.
Al volver al salón ya ganábamos de veinte. Que fácil lo hacen. Una máquina perfecta. Los típicos comentarios, pero sí, son la caña. ¿Por qué en este deporte sigues estando nervioso ganando de treinta y faltando cinco minutos? Ni idea. Ahí esta Pau machacando delante de un serbio de apellido innombrable mientras las banderas con una super ñ surgen de la grada, sin gritar demasiado, como pidiendo perdón por tanta superioridad.
Se acabó. Campeones de Europa. Confetis, banderas, saltos, cánticos. Entrega de trofeos. Pau en el quinteto ideal, mejor jugador del torneo y su medalla de oro al cuello.
Un tipo grande, campeón del mundo, subcampeón olimpico, campeón de la N.B.A. y ahora llora como quién alcanza la gloria. Debería tomar nota un tal CR que aún no ganó ni el pan de una trampa y tiene andares de dios griego, siendo un ignorante en Alejandría.
Me voy a la cama, abro mi libro de Bolaño y recuerdo mi visita.
El perro de mi vecino sigue ladrando a los ruidos del portal y mi Dios salda viejas cuentas con quienes creemos en el mundo de los vivos. Me gustaría rezar un Padre Nuestro, Bolaño me sumerge en Ciudad Juárez y olvido la liturgia por completo. Él sabrá perdonármelo, creo en Él sobre todas las cosas- sobre todo cuando ganamos de treinta sin despeinarnos-.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mentiras

Puestos a contar mentiras,
te diré que te odio
con la fuerza de un insecto,
y que tu valiosa silueta cómica
se atraganta en mi garganta
cuando más deseo masticarte.
En ese preciso instante,
cuando tu humedad deja en mi boca
el sabor a desidia durante días.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Futuro Imperfecto

Almacéname en las afueras
y en los rincones perdidos
de las ciudades muertas e impuras.
Escondido bajo los escombros
de un letargo absurdo y lastimero,
señalado por la x de los juguetes
rotos y olvidados.
Almacéname,
donde las mascaras guardadas
carecen de emoción y disciplina.
Aún quedará tiempo después
para fabricar las sombras chinescas
perfectas, quizás algún día
quede tiempo para nosotros.

martes, 8 de septiembre de 2009

De canciones y ritmos.

El Alquimista volvió a sonreír como en su mejor época. Ni esos pro-ongs culturetas, ni los modernos de barba de tres días, flequillos bunnymen entubados en vaqueros de vivos colores, pudieron enturbiarnos un sábado apoteósico.
G. nos introdujo en el mundo sabio del pop, con una leve dosis de Midnight-oil acompasada e ignótica: una regresión contagiosa a un mundo pasado y feliz. Nos habló de su llegada a la ciudad, de los pasos dados, de los perdidos, de las noches de tertulia etílica a los pies de Santa Ana. De mujeres, de odios. -Beds are burnnig sonaba de fondo y fuimos G durante unos minutos.
V. nos habló del primer sexo robado. De su novio inglés. De los polvos a quemaropa en los baños del Planta, de las excursiones de fin de semana a Londres y su vuelta. Triste regreso
a un mundo perdido en un lugar cualquiera. Y soltó su canción como pidiendo perdón de antemano, Missing. Asentimos como párvulos. También nuestro deseo intentó rozar sus piernas, su lluvia también se echó de menos.
Puestos a sincerarnos I. nos sorprendió a todos con una elección magnífica y olvidada. El gran Billy Bragg y su sexuality.
-Nunca entendí la letra hasta hace poco. Creí que se trataba de sexo con el gran amor y no con el himno a la libertad de elección y contra el racismo que fue siempre-. Sonaba de fondo The La s, todo el local cantaba a coro There she goes y nos mirábamos mientras los modernitos de turno ponían cara de asombro y nos apuntaban con la desidia y el desdén de veinte años menos. Al. no habló de canciones, habló de vidas. De vidas perdidas. De lo que quisimos ser y en lo que nos hemos convertido, de promesas rotas. Del microcosmos absurdo
de lo individual. Comenzábamos a desfasar, a cambiar el ritmo verdadero de las experiencias pasadas, a distorsionar la realidad anterior. Sonaba Feist- one, two, three, four, tell me that you love me more- y volvimos a rajar de nosotros, a beber y a reir. Mientras, nos seguían mirando los pro-ongs culturetas, los mismos que cantaban a Sabina cuando nos partíamos el culo por conseguir el phornografic de The Cure.
Así es la vida comenté, mientras alguien pedía a M. una vaso de agua mineral.
Ya sabes me dijo M. Cambia la vida, la música, las drogas. ¿Dónde he oído eso yo antes?, pensé mientras suplicaba un roce furtivo de V.

lunes, 31 de agosto de 2009

715

520 no es un número mágico,
ni siquiera una insignia plateada
en mis jeans desgatados de puro andar.
Retrocedo hasta el 515,
cuenta atrás absurda, capicúa y deshonesta.
510 puede resultar redondo y concluso
para obtener ciertas ventajas
contando escalones en rápida ascensión.
331 es un número brillante,
difícil de encontrar y capaz de definir la nada.
Igual para nombrarte,
debería encontrar la suma perfecta
de esos números tristes y feos,
acumulados en el destierro colectivo.
Te asigno el 715,
casual y sin rastro.
Individual, intransigente, insoportable,
insatisfecho, inapropiado e imperfecto:
como las mañanas de mi deseo impuro.

martes, 25 de agosto de 2009

Septiembre

El sábado decidí agotar mi cuota mensual de visitas a El Alquimista. Era una noche tranquila, calurosa por otra parte y prometedora en todos los aspectos. Me encontré de nuevo con M. Ha vuelto de sus vacaciones mas moreno y arrollador que nunca. Antes de saludarlo ya tenia servida en la barra esa cerveza fría que tanto me gusta.
Me contó de sus andanzas por la costa, de sus incursiones furtivas en exploraciones sexuales experimentales y sobre todo, me habló de lo tanto que echa de menos la ciudad a la segunda semana de ausencia. A esta ciudad se la ama y se la odia a partes iguales. Sentimiento que sentenciamos con un chupito, en un brindis al aire.
Los becarios- así llamo a los camareros eventuales- se mostraban inquietos y reticentes ante la llegada de los clientes de siempre, ante tanta aventura disparatada a la cara sin anestesia. Entre turistas, estudiantes de primer año buscando alojamiento y cuarentones buscando alguna aventura que contar de vuelta a su rutina post-vacacional.
Saludé a A. tan fantasma como siempre. A I.G. que me sacó una copa del bolsillo con habilidad de trilero. A G. que me contó sus innumerables anécdotas en su gira de verano. Aunque todos sabemos que la gira engloba tres bolos en pueblos de mala muerte.
A EMEJOTA radiante y feliz, algo preocupada: busca piso para un master, año sabático diría yo. Tuvo un verano interesante me cuenta, mezcla de viajes inesperados a campings almerienses, noches a pie de playa y robos con alevosía y nocturnidad. De este último percance, intento un soborno en toda regla en derechos de autor- me encantaría relatarlo, eso sí, omitiendo personajes y lugares, sobre todo por el buen nombre de la localidad en cuestión-.
También estaba V. Sigue ignorando mi deseo urgente con la mano izquierda de un domador experto. Indico con un gesto a M. cuanto se debe y me devuelve un gesto que agradezco con la gratitud intacta de un viejo amigo. Te debo una, gestualizo de lejos.
Al salir noto la brisa fresca.
Huele a cambio de tiempo me digo. A maoletas, granadas y membrillos. A libros, a papel añil salpicado de acentos y miserias. A lluvia.
Huele a septiembre, mientras paseo por La Mariana con su olor a churros y chocolate.
Huele a septiembre, septiembre si.
Y aún duelen las ausencias.

jueves, 20 de agosto de 2009

Ha nacido una estrella.

Sí, lo reconozco. Me parece que es lo mejor que he oído en mucho tiempo y debo admitir que tenía mis reticencias. Esos arpegios de bajo, recordándome a los Church, esa acústica a lo Inmaculate Fulls y esa voz increíble y personal, poco habitual en estas latitudes.
Supongo que pasará desapercibida en este país de horteras. Benicasim no llama a su puerta y parece que no cumple con el prototipo de chica-ronaldo tan aceptada en los cuarenta pro-normales. Pero a mi me ha devuelto el placer de oír una canción por el simple hecho de descubrir unos matices de esos que arañan las paredes del alma en cada tono.
Si cantara en inglés y se metiera los picos como cartuchos de camarones en feria, tendría una alfombra roja bajo sus pies de artista-pop.
Pero no, tendremos que soportar el royo perro-flauta-ong-buenrollito-relativista de la sin par Bebe, eso sí, pidiendo perdón a nuestros sentidos por tan inmunda proposición sonora……………………………………………….........................
 
Escribí estas líneas y algunas más, en un momento de alteración sensorial extraña: no suelo hacer crítica musical, no va conmigo, pero le debía un par de párrafos a esa canción gloriosa.
Lo más sorprendente es que tomando copas en El Alquimista, sonó la canción entre las joyas de los 80 y creanme que no perdía frescura ni calidad.
Pude notar que entre el bullicio, el personal asentía como quien aprueba a un compañero en su prueba de ingreso al club. No esta todo perdido pensé. Ahora, solo queda la reclusión monástica de Bebe en el santuario de la mediocridad.
Ingenuo de mi, acabo este párrafo mientras suena de fondo la balería de Bisbal.
Igual me toca la primitiva y puedo hacerme el sordo durante una década.
Lo siento, igual me rajo. He descubierto su chica pop y los planetas parecen alinearse para hacerme feliz, creo en Dios, aunque me ofrezca la felicidad a cuentagotas.

viernes, 14 de agosto de 2009

SOMETIMES

A veces, paso por tu espalda
y te respiro entera
como los juegos de niños en castigo
que se disfrutan de puro bobos que son.
A veces disfrazo las palabras
que no te digo
y las balas perdidas,
señales de viva voz
que son ya mas de las necesarias,
no muestran síntomas de encuentro.
A veces paso por tu espalda
como un extraño furtivo
esperando lo que sé que jamas ocurrirá.
A veces, solo a veces
intuyo una muestra de afecto
que dispara mi ánimo
y prolonga lo inevitable del no.

martes, 11 de agosto de 2009

Hogar dulce hogar.

He descubierto un local de esos indescifrables e inclasificables, donde lo mas importante no es disfrutar de la música y si toca echarle el ojo a alguien se le echa, no. Es de esos lugares donde lo importante es estar en medio, dejarse ver, venderse.
Suena una música infecta, tres mujeres en la barra bailan con un arqueo de cuerpo extraño, anodino y arrítmico, mientras algún que otro baboso escruta sus muslos casi celulíticos.
Lo mas extraño y paradójico es que hay como una pasarela de entrada plan Hollywood, con sus cadenas doradas y su moqueta roja atestada de gente en fila esperando su momento de gloria para entrar a la sala.
A mi la verdad me parecen figurantes de La tarde con Patricia o lo que es peor, el figurante
soy yo en un submundo de horteras sin escrúpulos.
Para colmo de males me clavan 10 euros por una cerveza no muy fría. Miro a mi alrededor y todo el mundo va puesto. Las caras de felicidad lo confirma. Parece como si al mirarse entre ellos, estuvieran recordando a los semejantes el lugar donde se encuentran y que los combierte en los héroes de la noche, una especie de supermanes oníricos disfrazados de sábado.
Desisto, lo mas atractivo que he visto por aquí ha sido una botella medio llena de Licor 43,
la juventud se pierde me digo, o peor aún, la juventud no se encuentra.
Al salir, me quieren colocar un sello en mi muñeca en plan matadero, por si decido volver. Ni en mi mas triste sueño, comento a un portero que no sabe ni deletrear el abecedario en mi idioma.
Al salir, al pasar por la fila repleta como de párbulos persiguiendo un sueño a las puertas de una discoteca light, un desconocido me dispara sin el mas mínimo preámbulo- muy temprano para irse a la cama corazón-. Miro al suelo meto mi mano en el bolsillo y encuentro un billete de veinte euros. En el Alquimista sabrán administrar mis penas como si se tratase de un ambulatorio emocional.
Al entrar suena Everything But The Girl, esto es otra cosa me digo, mientras hago codos para llegar a la barra y un alemán, rojo de sol del sur, como el primer pecado de un niño, me mira sonriendo.
No hay nada como estar en casa.

viernes, 7 de agosto de 2009

El último escalón

Mi ciudad está en armas,
excavada y ausente.
Propuesta para patrimonio de la humanidad,
esa que nos hace inmóviles, egoístas
invisibles, un mar de cuerpos
en un centímetro cuadrado.
Mi ciudad arde
mientras las playas se infectan
de atardeceres mortecinos
y vísceras de pasiones
acumuladas en un rompeolas dramático.
Mi ciudad pasea una gratitud pueblerina
a todo el que demuestra su desconocimiento,
levantando monumentos a inútiles,
mudos en el desagravio hacia ella.
Mi ciudad sigue siendo bella,
quizás demasiado,
quizás empalague y nos hace ser lo que somos:
el último escalón hacia el cielo.

domingo, 2 de agosto de 2009

En Madrid.

No era trece ni martes,
ni dispensaban bebidas los chinos
por las calles de un Madrid
repleto de amor de ventanilla y funcionarios.
Aún no he logrado saber si era viernes
o si fue un domingo de tristes miradas,
cuando nuestros pies:
los reyes de la baraja callejera y espesa,
nos transportaban por un mar de carteristas
buceando sus manos en los bolsos ajenos
de las bocas del metro.
No recuerdo si fue miércoles o jueves,
los sabores de las copas de chicote
nos hicieron únicos por un paisaje
nevado de latas, papeles y bolsas.
Quizás fuese lunes.
Solo recuerdo que Madrid se mostraba
fácil y canalla, inmenso y gigante.
Igual fue sábado,
si seguro que era sábado por los atascos en Gran Vía
y las terrazas en Santa Ana.
Si era sábado.
Y parecían crecer árboles por las aceras.

miércoles, 29 de julio de 2009

De noches y verano.

Las noches de verano en la capital, por muy turística que esta sea, suelen ser residuos vitales amontonados en terrazas de verano. Por muy importante que sea el monumento de la ciudad, en este caso el mas visitado en Europa, no hace sino acrecentar la montonera idiomática y mostrar una gama de rojos en pieles blancas de frío nórdico.
Suelo atemperar ese calor casi africano, tomándome unas cervezas en el mejor sitio de la ciudad: El Alquimista. Algunos antiguos lectores conocen mas de una andanza en este singular local de música de los noventa. Intentaré relatar una noche de martes envuelta en un sofocante calor y en una atmósfera digna de algún director de cine argentino: ustedes mismos con los paralelismos.
Cuando un tío entra a un garito y encuentra de entrada a cinco rubias escotadas disfrazadas de turistas- nunca entendí el propósito de vestir en una ciudad de interior, como en el paseo marítimo de Marbella a las 4 de la tarde- sabe perfectamente que alrededor, se apostan como rapaces hambrientas los típicos machos, aunque hablen italiano, danés o alemán. La nacionalidad es un hecho diferencial pero nunca una distinción en el hábito de conducta. Un tío es un tío hable el idioma que hable.
Después de dar mi primer sorbo a mi 1925 fría, me dispuse a presenciar el espectáculo sin dar mucho la nota, un hombre que siente competencia cerca aunque infundada, suele ser peligroso.
¿Por qué a todos nos da por querer tomar a la moza de la mano y bailar pegadito, cuando suene una canción de Depeche Mode versión heavy?¿ Un escote generoso nos hace olvidar la cara horrible de su portadora?¿Ser rubia y hablar noruego es sinónimo de facilidad sexual? ¿Por qué los hombres hacemos el imbécil ante semejante horizonte?. Preguntas sin respuesta. El que este libre de pecado que tire la primera piedra. `
Sin duda lo mejor, es cuando llega el españolito intentando bailar La Macarena bajo los sones de The Clash. No lo entiendo, pero menos todavía la manía de hablar despacito y a voces, como si los alemanes así lo entendieran mejor. Después de mi segunda cerveza bien fría eso sí, decidí volver a mi calenturiento hogar, por temperatura digo, no sean mal pensados.
Suelo leer los comentarios a mi blog justo antes de dormir, o ver si hay alguna nueva entrada de mis favoritos.
De los blogs que sigo, hay uno especialmente por el que siento una extraña atracción. Recuerdo que las primeras letras que lei en un blog fueron las de Thania. Ahora muy de tarde en tarde para mi, cuelga sus aventuras por el cono sur, y me siento un expedicionario de rincones por Santiago, saboreo el vino tinto que nunca bebo y me sabe a gloria de sus letras, paseo por las avenidas angostas de sus paseos y tomo ese café que tanto disfruta.
Hay veces que siento no estar allí disfrutando de esas imágenes que cuenta. Le he preguntado varias veces por sus alumnos coreanos de Los Ángeles y no he encontrado respuesta. No se si es la cerveza o las noches de verano envueltas en un calor solitario y sofocante, pero a veces siento que la literatura de Andanzas Cotidianas me hace olvidar el verano amargo y acabo posteando un comentario de envidia sana. R. B. siempre suele estar presente.
Cada uno intenta obtener los placeres en los lugares que cree oportuno.
No vuelvo a El Alquimista hasta septiembre. Y si Thania escribiese mas seguido…………………..

viernes, 24 de julio de 2009

Entre las esquinas

Bailemos,
distanciémonos de este puñado de moscas
y disfracémonos de arañas
para bailar, para sentirnos diferentes.
Cantemos a coro
como impedidos, los estribillos malditos
nos ayudaran a enlazar sus letras poderosas.
Bebidas refrescantes,
burbujas almacenadas en el desván de la alegría,
desatadas, provocando una felicidad instantánea,
única y falsa.
Seamos los reyes del mambo por una noche,
Hagamos que hablen mal de nosotros
en los noticieros de la conciencia ajena
y bebamos. Bailemos,
siempre me gustó esa canción:
like the desert miss the rain.
Da igual, nunca hicimos ascos
a tanto Dj, ni a tanto de modé
ni a tanto viernes, escondidos entre las esquinas.

martes, 21 de julio de 2009

Romper el cristal en caso de accidente.

Hablemos claro. No me molesta tu ignorancia hacia mi, ni la simple ignominia que significa tu silencio a mis palabras, ni que tu mirada no encaje ni por un segundo la tristeza de mis ojos. He de asaltarte, como un vagabundo en la noche pidiendo misericordia, para solo obtener un espacio sordo y mudo que ni siquiera atraviesa este corazón terco y dolido. Ya no recorreré las calles desiertas de alegría, ni haré de los lunes el día favorito de los condenados al hastío. Me aseguraré de cerrar los postigos para no dejar escapar ni un solo recuerdo. Enceraré las huellas que no pisaré jamás, cuando los días terminen de olvidarse de mi, cuando las horas caigan pesadas como granizos de metal brillante y no recuerde ya la lluvia de agosto. Recién obtengo el curso de paracaidista, el mismo día que cierran los tanatorios clandestinos. Recuerda, solo soy una mancha gris que necesita un lavado.
No hagas que el mundo se de un festín a mi costa. Por cierto, ese aspecto tenebroso no te sienta nada bien, por mucho que te llamen Parca.

viernes, 17 de julio de 2009

De oscuridad y sirenas.

La noche, quizás no sea el espacio
donde descorchar sueños pretéritos,
sino mas bien,
la fabrica de nuestros futuros deseos.
Cerrar los ojos, perdernos
rodeados de un mundo negro ceniza,
y desandar la luz
atravesando el yo colectivo,
sea sentir el yo presente y único.
La noche, quizás nos muestre indefensos
a los ataques de un sonambulista parcial,
pero también nos arropa con caricias invisibles,
de esas que hacen del letargo de la madrugada
un regalo de cumpleaños perfecto.
La noche, quizás nos hace comprender
que al cerrar los ojos,
solo somos un espacio vacío y oscuro
deseoso de una luz clara y duradera.

lunes, 13 de julio de 2009

BICICLETAS.

Piloto una bicicleta,
la ciudad es un campo minado de antorchas fúnebres
reclamando vida, que las rebajas no consiguen reavivar.
Ancianos, perros, parejas, señoras de mediana edad
cruzan la calle tranquilas, ignorando mi velocidad
y mi presencia, el ronroneo de mi motor
no ensordece y miran de reojo desprestigiándome.
Piloto una bicicleta,
sorteo basura, pijas engreídas de culo prieto,
densas mierdas de perro,
turistas, niñatos de pearcing labial,
modernitos sordos de I Pod,
autobuses gigantes rojos pimiento,
absurdos, vacíos de verano.
Piloto una bicicleta,
atardece entre rumores de gases y combustibles
aparentemente limpios,
la eco-logia, invento para regenerar artilugios,
no repara en gastos
y me atormenta con publicidad engañosa.
Respetemos el planeta,
leo mientras piloto una bicicleta.
 

miércoles, 8 de julio de 2009

De invernaderos.

Llegué a este país, con el propósito de hacer de mi futuro un hogar confortable y seguro. Hasta conseguir este trabajo, he recorrido invernaderos y puertos pesqueros. He intentado vender ropa y música en la calle, con la fortuna de inaugurar una ficha policial y obtener una multa que nunca he pagado. Creo que es el premio por inmigrante ilegal.
Ahora es diferente. Tengo trabajo. Me costó, pero tengo trabajo, aunque no tengo papeles.
Soy recolector, pero no de fruta, ni verdura, ni olivas, ni cereales. Soy recolector de letras. Así, como suena. Letras.
Al principio comencé regando, luego escardaba las malas hierbas, fumigaba. Pero ahora soy el encargado de recogerlas y créanme, me siento importante.
La más bonita para mi es la A, se la ve desde pequeñita unida a su tallo, no pierde la flor hasta casi el final y se la distingue enseguida. La Y tiene su magia. Crece como una I latina hasta que a las dos semanas crecen sus extremidades hasta darle su forma. Una que no entiendo mucho es la W, aunque se vende bien y es muy solicitada por los turistas. La C con su cara de luna creciente, la O tan prepotente, la P tan sexy, la Ñ tan personal e ensimismada y que me dicen de la X, tan galante.
Los mejores clientes son los poetas. Se las llevan todas por partida triple, aunque he notado que son gente extraña y solitaria, he hecho buenas migas con una de Barcelona, las une todas
a su ingenio y quedan preciosas. Algún novelista se acerca, pero son malos compradores, sobre todo en cantidad.
Hace dos días me llegó una notificación. Me expulsan. Dejaré este país y todo lo que significa para mi. Me encantaría llevar algunas letras conmigo, pero me dolería no darle un uso adecuado. Me quedan tres días, ojala dispusiera de dinero para comprar la cosecha completa. Lo siento por todas, pero sobre todo por la Z, su crecimiento es tan delicado……..

jueves, 2 de julio de 2009

De veranos y placeres.

Duele el verano,
quizás deberían prohibirlo por ley
hasta que queden desiertas
las playas que no han sido nuestras.
Las terrazas deberían cerrar sus sombrillas gigantes
de letras enormes,
hasta que no quede nadie
refrescando su garganta
de burbujas explosivas y tintos de verano.
Me quema en los pies la arena que no piso
y el salitre me sigue recordando
que las olas de tu cintura
no cubren de moreno mi piel.
Me duele el verano
mientras alcanzo el aire nocturno
que me despierta de insoportable,
como los gritos de los niños
del rompeolas tramposo y rastrero.
Me duele el verano
repleto de verbenas de barrio,
de baile, de canciones alegres
como comuniones, como jardines de infancia.
Esperemos que llegue septiembre
disfrazados de verde
y nos aleje de golpe
de tanta alegría ajena y contagiosa.

martes, 30 de junio de 2009

Adiós, mundo cruel.

Disculpa, se que no es el mejor momento y la mejor forma de comunicarte esta decisión, pero esta vida me corroe y me siento como un globo perdido en el aire y a merced del viento.
Te dejo, si. Dejo todo lo que tenga que ver contigo. Los amaneceres tristes, los libros pretenciosos, las mujeres ampulosas cubiertas de escarcha, los mil y un día repletos de la nada absoluta, los sedientos días de verano convertidos en frías mañanas de enero.
Te dejo, paso de embarrar más mis pies en la cloaca de tu vida, de ofrecerme a tus días sin la respuesta esperada, de ser el arma secreta de mis miserias.
No ladro a la luna de plata al ritmo del cascabel de tu sombra. Perdí el sentido del afecto y el deseo no es mas que una fantasía onírica donde no te encuentro y tu nombre solo me produce tristeza. Necesitaba decirte adiós, que supieras que hay alguien que no desea enredarse en tus pies, lo suficientemente osado para despreciar este regalo. Me voy, sin sonrisas, no pretendas que te de las gracias por ser lo que nunca pretendí.
No dejo nada, mis alforjas solo transportan ausencia y desafecto.
Perdóname de antemano, soy lo suficientemente débil para decírtelo a la cara.
Te dejo. Si. El habitante 2.900.156.981 renuncia a su existencia. Te abandono y créeme:
No hay terceras personas.

sábado, 27 de junio de 2009

Escaparates

Intentamos convencernos
de que el mundo gira
mientras nos atamos los zapatos,
preparados en la pista de baile.
Intentamos convencernos
de que el mar, azul oscuro
de puta pena marchita,
circunda nuestras vidas desiertas.
Pero no somos nosotros
los que damos cuerda a nuestra vida sin rumbo.
Como ese locutor de La Sexta
monologuista locuaz,
trovador perpetuo de delicias gubernamentales
incapaz de mirarse al espejo de su mediocridad.
Somos el tanto por ciento inerte,
ese que aprovecha la turba
para acentuar las desgracias ajenas.
Se ríen de nosotros,
saben que siempre damos una segunda oportunidad.
 
 

viernes, 26 de junio de 2009

Carmona.

Existen dos clases de hombres: los vivos y los muertos, repetía siempre a petición del personal. Carmona amenizaba la barra de Los geranios con naturalidad. Carmona era soltero. O eso contaba después de algún chato de vino. Sabíamos perfectamente que llevaba treinta años casado, incluso otras veces alardeaba de mujeres aunque sabíamos que se le iban los ojos detrás de los chavales del barrio.
Vivía de la gracia ajena, del pille y se autoproclamaba único descendiente artístico de Caracol, aunque dudáramos de su arte como cantaor. Una noche contó, que casi lo hieren en el Sahara, en la marcha verde, pero era evidente la cojera que lo libró de la mili. Un día lo invitamos a un Martini, una aceituna huérfana pidió explicaciones, y Carmona se las dió.
Hizo de guía turístico, aparca coches y una noche lo invitamos a tortilla de patatas. Hay dos tipos de tortilla de patatas dijo: con cebolla y sin cebolla.
Un día dejó de aparecer, no pedía ya tabaco, ni cerveza, y el rincón de la barra de Los geranios se quedó sin su nombre. Recordábamos sus palabras, existen dos clases de hombres, pero la sola conclusión de la frase nos produjo cierta tristeza.
Brindamos con tinto por Carmona, existen dos clases de tintos: el peleón y el bueno.
Carmona nunca bebía del bueno.

martes, 23 de junio de 2009

Anónimo

A mi anónimo escribiente
que en mis posts atribuye
al plagio y a la copia,
lo que aquí se distribuye,
anotarme debería
el lugar donde reside
tal presunta autoría
y de paso pronunciarse
con su nombre bien letrado,
que no es de caballero
tirar piedra y hurtar mano.
Y si así me percatara,
de por todos leído
y plagiador quedara,
mil perdones pediría
y mi orgullo mancillara.
Pero si prueba no aportáis,
de mojón os trataría
aunque aquí nunca dejéis
ni asombro, ni agonía,
ni nombre, ni cara.

domingo, 21 de junio de 2009

Manifiesto por los años perdidos.

No creo que exista un día
que no tenga miedo a mi vida.
Me aterroriza las ausencias prolongadas
de tus palabras,
como si esperase un desenlace definitivo.
Me aterroriza la fabulación continua,
el adecuado desenlace final.
Comienzo a dudar de este rumbo tardío
y desandar los pasos me parece tan triste
como un cementerio de automóviles.
Ser lo que no quieres ser
tiene la ventaja del actor,
pero me confundo de palabras
en un guión desafortunadamente torpe.
Me comprometo a la nada invariable,
a seguir ejerciendo
fielmente mis funciones de insatisfecho perpetuo.
No creo que exista un día
que no tenga miedo a mi vida.

jueves, 18 de junio de 2009

Un fin de semana perfecto (y 3)

A veces, puedo dar fe, el día o mejor la mañana, acelera de tal forma, que la desaceleración provoca ciertos efectos secundarios no muy apetecibles. Incluso la noche no suele ser tan peligrosa. No hablo de seguridad ciudadana, ustedes me entienden.
Un after es un lugar repleto de especimenes nocturnas aferradas a una idea: La fiesta no acaba con la claridad del día, ni con un chocolate con churros, diría yo. Hemos inventado los afters para ir un poquito mas allá, a ese lado donde las caras tensas, los sorbetes de nariz y las mandíbulas pendulares, dan paso a una resaca gradual y asimétrica. Un hasta aquí hemos llegado.
Lo que mas me sorprendió, es que a las 9 de la mañana existiese un garito con tanta gente. Tanta y bailando así como un pistolero errático con los dedos hacia arriba, disparando al aire con sus pistolas imaginarias y su vista perdida. Y ahí que me uní al grupo dándomelas de algo que no soy. Algunos movían la cabeza al ritmo mecánico de pum, pum, pum.
Me uní al grupo como no, con la boca haciendo la 0 y mi mano alzada y mi pistolita de tres dedos. Al fondo mi ex, yo mirando a un morenita , la morenita pasando de mi, y el Grupo A, a su aire. Me pasaron un cigarrito y seré sincero, no tengo aún conocimiento de que era, pero que huevos, aquello era la hostia. Que de baile y de palique, y la morenita mas cerca y yo hablando no se qué y la morenita mas cerca y yo hablando tonterías, ofreciendo mi copa a cualquier cosa con dos patas que pasara junto a mi, que machito. Y menos gente en la pista y mirar el reloj y ver las 11 y las 12. Ya no hay nadie que conozca, ni Carlitos, ni Alex, ni los gays del grupo A, ni esos de negro de arriba-abajo con la cara blanca de mármol y ojos perfilados, como salidos de la película El Cuervo. Me acordé de Bruce Lee, el subconsciente es así, y pensé que de hostias que os daba si pudiera, guaka, guaka. Me imagine en el cine del barrio gesticulando partiendo maderas uzuuuuuuuu. Y me reía, y la gente me miraba y pasaba de mi, pero no entendían mis gracias tan cojonudas, de partirse. Y me dolía el estomago de tanto reir. Era la rehostia. Y yo que decido ir a la morenita y le invito a pim pam pum y la morenita me dice que invite a mi santa madre. Y me corta el royo y salgo a la calle, y el sol me sienta peor que una lluvia de cristales rotos y comienzo a sentirme mal. Y al pasar por delante del kebabking aspiro ese olor a especias fuertes que me llagan hasta el tuétano y vomito. Vomito hasta el alma y oigo un buenos días áspero. Mi vecino el del primero, vuelve a soltarme un hasta luego y me quiero morir de golpe sin mas preámbulos.
Ya no subo la cuesta que me lleva a tu casa (homenaje a Manolo García pá los no iniciados) pero me queman las ganas de oírte, de decirte como te va. De pedirte disculpas por verte y no acercarme ni tan siquiera a decirte un mísero hola acompañado de un beso, de esos de sabor a melocotón amargo que duelen como puñales fríos.
Y abro la puerta y toda la casa huele a tu ausencia y el color de las cortinas grita tu nombre, maldita noche de caras raras y dolores punzantes. Me acuesto e intento quedarme dormido, pero solo pienso en mi infancia y me veo corriendo sobre un campo que no he visto en mi vida.
Me despierto y es de noche, miro el reloj y son las diez. Tengo la sensación de haber corrido un maratón a todo tren y en mi cabeza se esconden ruidos y síntomas de resaca. Decido saldar ciertas deudas y marco tu número, no tengo claro que decir, ni de que manera, pero estoy dispuesto a pagar mi deuda. Dices un hola tranquilo y sereno, de fondo oigo a un tipo toser y su tos duele como un disparo a bocajarro.
Cuelgo, y siento que me encuentro para siempre en el armario de tu olvido. Suena el teléfono y me despierta del letargo. No,no eres tú, es Carlitos, Y me pregunta como terminé la noche.
Genial le digo. Fue un fin de semana perfecto.

viernes, 12 de junio de 2009

Un fin de semana perfecto (2)

Suavecito, repetía hasta el hartazgo un tío del incombustible grupo A pegadito a Arantxa. Yo me di cuenta desde el primer instante, este tío quiere cacho , pero Arantxa no es tonta, pensé un segundo después. La primera copa fue volar. Bueno si he de ser sincero, aquello fue un fugaz vuelo raso, tampoco me importó demasiado. No me gustaba la música, sonaba de fondo Bustamante y la verdad que el tipo de gente, a mi, no me gustaba mucho.
Me lo planteé de la siguiente forma: Ya que estamos aquí, a esta hora y con esta gente, intenta disfrutarlo, solo se vive una vez. Hubiera preferido vivir un cuartito de hora menos.
Les cuento y seguro que ustedes estarán de acuerdo conmigo.
Todo de ambiente, de ambiente. La noche se perdió y se dirigió ella sola, o quien sabe si empujada por los presentes, a la búsqueda de la insensatez, la locura y el derroche; y no sé si en este mismo orden.
En la puerta de un local llamado Arco Iris, ya tienen guasa, un tío cachas saluda a los presentas con total normalidad, como si dispensara saludos a euro. Vamos entrando poco a poco al local y cuando llega mi turno,- debo aclarar antes, que me soplaron 20 euros de entrada- dice el portero, ¿Qué tal reina? ¿eh? le digo yo, que no entiendo el contenido de su expresión. Arantxa se me acerca y me dice, Open your mind chaval. Con la intención de no quedar como Alfredo Landa en Torremolinos, me dirijo a una barra donde hay una tía impresionante. Un vodka con naranja por favor. No sabe si soy perro o gato, ni siquiera levantó las cejas. Me acerco al grupito y me extraña ver a Arantxa sujetando por la cintura al pesadete de antes. Esto me parece a mi que va a acabar como el Rosario de la Aurora, comento para mi. mientras veo acercarse a un tipo alto.
Antes de su llegada, sale disparado Alejandro y le suelta un par de besos. Se acerca junto a el y me presenta.
-Mira este es Juanin, el tipo intenta darme dos besos, bueno no solo lo intenta, me los da. Después de tres minutos de un monologo sobre la modernidad en España me suelta una pregunta que me deja grogui. ¿Tu entiendes verdad?, y yo en silencio pensando, si se trata de la modernidad o de mi afiliación sexual, tardo no mas de tres segundos en procesar la información. En estas me dice muy serio- te comprendo perfectamente yo tardé años en asimilarlo y salir del armario.
Casi me atraganto. Por ahí si que no. Cuando me recuperé del trance y quise deshacer el entuerto, mi interlocutor se perdió con un maromo, bailando una canción de Dinarama: A quién le importa. Eso mismo pensé yo, sedado por mi vodka y atormentado por el espectáculo de mi intervención anterior.
Hay un par de horas perdidas en mi mente. Mucha charla, mucho vodka, mucho roce furtivo, masculino he de reconocer. A partir de ahí, creo que comienza la declive de mi prestigio, si es que alguna vez tuve alguno. Después de bailar, beber, hablar, beber, hablar, bailar y mas beber, desandamos el camino a eso de las 9 de la mañana. En fin, cada mochuelo a su olivo, pensé yo. Hacía tiempo que no veía a Arantxa y al pesadete miembro del grupo A. Blanco y en botella.
Cuando creí que el rescoldo era imposible de convertirse en llama, algún destacado líder, como no, Carlitos, sugirió la idea de un after. Secundado por la mayoría de papas-fritas, adjetivo utilizado en mi ciudad a todos los mamones que se empeñan en llevarte siempre la contraria, ahí que nos lanzamos como un cohete supersónico, cruzándonos de bruces, con una ciudad que comenzaba el día.
Créanme, que siempre se puede empeorar. Sobre todo, cuando te encuentras con tu ex en un after y te la quieras dar del más moderno, el más guay. El rey del queroseno, en una palabra. Un after es un after. Pero aquello era lo mas raro que he visto en mi vida. Créanme.
Continuará.

lunes, 8 de junio de 2009

Un fin de semana perfecto (1)

Eran las doce de una noche clara de plata y las calles rebosaban una alegría bullanguera propia de un fin de semana. La ciudad repleta de bares parecía abrir sus puertas a todos los huéspedes y ofrecía sus mejores galas. Aunque todo iba a cambiar en un fin de semana absurdo y distinto. Al menos para un buen número de personas. Entre ellas, yo.
Habíamos quedado sobre las nueve de la noche del viernes en la puerta de una taberna céntrica, idea de Carlos, -así vamos entrando en calor antes de cenar-. Allí estábamos Carlos, Jaime, su pareja: Leo, Arantxa y yo. Esperábamos a unos amigos de Carlos, que al final resultaron ser cinco, pero no me quedé con ningún nombre. Lo típico de las presentaciones; ¿te dedicas a?,¿ tu que tal con la familia?, ¡no sabía que Jaime fuera gay!, en fin, toda esa retahíla de tonterías que se dicen para romper el hielo, pero que al día siguiente se recuerdan como verdaderas estupideces. Después de dos o tres cervezas, no recuerdo exactamente, el director de orquesta, si Carlos como no, nos dirigió como un GPS humano entre las callejuelas del centro de la ciudad hacia el restaurante.
Era de esos modernos de ahora. De esos que mientras le estas metiendo mano a una ensalada especial de la casa, aparece un gordote barbudo gritándote en la oreja Oh Sole Mío. La concurrencia con la boca abierta, no lo logro entender la verdad, yo medio mosca, y al novio de Jaime solo le faltaba bailarla. Esta noche va a ser larga, pensé. Ya creo que lo fue.
Al segundo plato, el grupo A, así definido por Arantxa por su parecido al Equipo A;- están toditos colgaos, solo les falta el furgón negro-, había casi agotado las existencias de rioja del lugar. La cosa iba, al menos hacia el pedo absoluto pensé.
Casi siempre que es uno mismo el que sufre la espera de su segundo plato, suelen ocurrir tres cosas: la primera, miras al resto de comensales con una especie de suerte ajena. La segunda, sentir sienta extrañeza por la tardanza en preparar una pasta carbonara y la tercera, despellejar visualmente a tus interlocutores sin ánimo de ofensa, por supuesto. En esas estaba yo, cuando un miembro muy activo, superactivo diría yo del grupo A y sentado lo mas lejos posible de mi, entonaba no se que diatribas sobre cierto espectáculo- ya veréis, ya.
Aquí esta mi pasta, que deleite. Si, vosotros con el postre pero yo saboreando este placer. Me contaron que era la especialidad de la casa y sin duda lo es. Y a esto que se apaga la luz de pronto y, joder no puedo ver ni lo que como, que gentuza, un hombre medio desnudo bailando no se qué de sobrevivir. Esta canción es de Mónica, genial, muy reina ella. El novio de Jaime me introduce en el mundo underground por no decir gay. Por cierto, me llamo Andrés, fui compañero de facultad de Jaime. Yo soy Alejandro pero en el ambiento me llaman Alex, ¿No te parece de la muerte este garito?. Le verdad, que estaba respondiendo en ese mismo momento cuando todas las miradas de la mesa de posaron sobre mi cabeza. Ahí estaba justo enredando mi pelo la star de la noche. ¿Alguien reparó alguna vez en el sentido del ridículo que nos hacen compartir los demás sin ninguna necesidad?, eso sentía yo: ridículo. Al principio claro, luego pasó del estupor a la furia, cuando mi Adonis decidió introducir su dedo en mi pasta y reproducir ciertos gestos obscenos, que no repetiré, pero que fueron jaleados por los presentes con gran algarabía. Que me quedara sin postre, es una anécdota sin relevancia, y que saliera casi a hombros a manos del grupo A, me producía cierta amargura estética, por otra parte, la noche no había hecho mas que empezar.
Continuará.

jueves, 4 de junio de 2009

Vacaciones de verano

Viajemos al espacio,
hagamos del trayecto una aventura
mientras abandonamos
esta mísera mancha de aceite espesa y sucia.
Saludemos al conductor,
que presione el claxon y atormente a las estrellas
con el ruido ambiguo del mañana, ya no ha de volver
a ese puto suelo de olor a café amargo.
Viajemos al espacio,
como furtivos, vigilantes de cualquier mirada,
felices: los últimos invitados a la fiesta.
Hagamos de las telarañas cósmicas
nuestras despensa y bailemos,
seguro que alquilan nuestro sueño
por tres euros de mierda.
Dejemos los zapatos limpios
y cantemos aseados las canciones del verano,
desde arriba brindaremos por la luz se septiembre.

martes, 2 de junio de 2009

Arrate

El Alquimista es un lugar de peregrinación para los amantes de la música de los noventa, incluso diría más, es el lugar donde se depositan los sedimentos de un sistema, que otorga la calificación de estrellas, a horteras dispares.
No solicitamos canciones, ni cantamos ritmos acelerados, solo intentamos que nadie bombardee la única libertad de elección que casi nos queda: no dejarnos embaucar mientras saboreamos más que una cerveza fría. Es un premio que precede a una canción excelente.
No suelo acudir asiduamente, no por costumbre.
Reconozco calidad en canciones actuales, me da igual el estilo, el interprete, y desconfío de los videos que suelen prohibirse en determinados canales televisivos, interpreto que son una maniobra de marketing absurda y en la que pican algunos incautos como en el tocomocho. Me encantan algunos grupos de mi ciudad, algunos escritores, algunos poetas, aunque siempre emborronen mi nombre en cualquier entrevista de la competencia. Perdonen que no hiciera mención anteriormente a mi profesión, soy articulista en la sección cultural del diario local Irreal.
Lo he pasado realmente bien aquí, incluso cuando una noche al ir al baño y cerrar la puerta, me encontré de frente con una pintada que digamos no me era muy favorable. Años atrás, en la ciudad un grupo de pop hacía las delicias del respetable, pero a mi me parecía una copia de The Cars en español. La pintada rezaba: Arrate cuando aprendas a tocar y a componer, comienza a criticar, so cabrón.
Ni que decir tiene que no tenia firma y cuando salí del habitáculo, todo eran caras expectantes, el asesino anda cerca pensé.
Muchas veces tengo que aguantar ciertas indirectas de artistas vilipendiados según ellos y no puedo disfrutar de esa soledad extraordinaria que me brinda el Alquimista.
Mi última vez casi triunfo, casi consigo tirarme a una rubia extraordinaria. Con malas artes lo reconozco, pero me hechó para atrás una chapita en su escote que decía así: Me falta poco para ser buena y me sobra todo para ser mala. Título del último CD de mis amigos grafiteros. Otro día será me dije.
Deseo volver al Alquimista, no por sus canciones, ni por sus rubias de bote, ni por su noches de sexo rápido y absurdo. Quisiera volver a esa cerveza fría y ese sonido de los noventa,
mientras me miro al espejo, y me digo: ahí estas Pedrito, so cabrón.

lunes, 1 de junio de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

De noche.

Era de noche,
la hora perfecta donde los mangantes
muestran su destreza
y los basureros despliegan sus buenas artes,
cuando las marcas que ya no dejas
se volvieron en mi contra.
No hubo nanas,
ni una expedición oscura de manos tibias,
ni humedad, solo silencio.
El mas leve ruido,
se transformó en un angustioso sonido
despertando mi desamparo.
Era de noche,
cuando los taxistas verdeaban las calles
de vuelta de viajes cansados y ojerosos,
cuando el timbre de los porteros
anunciaba tu ausencia
sin cadencia, ni ritmo.
Era de noche.

lunes, 25 de mayo de 2009

Linea 8

Esperaba mi bus de regreso a casa, con una mezcla de odio y esperanza por la tardanza. Llegar a casa, cerrar la puerta bajo cuatro llaves y olvidarme del mundo por completo, era mi principal preocupación, mientras seguía en fila, como un adolescente en un concierto, inquieto por la espera.
Treinta minutos y aquí está me dije, subimos a empujones, trompicones y mirando al suelo, para no pisar nada ni a nadie. Pasé mi bono y me adentré por el pasillo estrecho repleto de manteros, albañiles, oficinistas y estudiantes universitarias. Vi un asiento vacío y ahí me lancé, como en una competición atlética, no crean que soy egoísta pero mi parada es la última, y un recorrido de veinte minutos de pie jode, y bastante. Aunque era de esos asientos de espaldas al conductor, no le di importancia: a veces me cambia el cuerpo, dependiendo de los acelerones del conductor y he de bajarme una o dos paradas antes de tiempo.
Cuando ya estaba tranquilo en mi asiento, me dio por mirar frente a mi, y pasó tan rápido, que creo que mi conducta rayó lo infantil.
Era morena, ni guapa ni fea, como la canción. Una carpeta gruesa y varios libros de texto sobre sus brazos, y una mirada que se posó en mis ojos durantes dos segundos eternos, para mi al menos. Descubrí que mirando el cristal de mi derecha, reflejaba su imagen. Miraba y miraba sin descanso, pero también sin respuesta. Quedaban ya cuatro paradas para mi destino y no lograba nada. Pero nada. Así que saqué mi teléfono móvil y activé el bluetooth con la esperanza de que el suyo estuviera conectado, y premio, lo estaba. Intentaba mandar un mensaje, un escueto: llámame por favor. Lo intenté varias veces hasta que solicitó su parada en esos botoncitos rojos, desde ese día los odio, y por esas cosas de la técnica o de la suerte en la pantalla pude leer, NKIA 902 acepta el envío del mensaje.
Llegué a casa y no me despegaba del teléfono por nada, así hora tras hora, día a día, hasta que poco a poco se fue olvidando el teléfono y la morena.
Un domingo lluvioso de vuelta al barrio, entró al bus acompañada de una amiga. Hice todo lo posible por dejarme ver, me fui hacia el conductor, miraba hacia atrás como si esperara a algún amigo en alguna parada, pero no. No dio resultado.
Mi invisibilidad es directamente proporcional a la atracción que despiertan algunas mujeres en mi. Y lo que es peor, creo que soy invisible a todas las mujeres.

domingo, 24 de mayo de 2009

Tu nombre

Ya no compartes mis horas,
ni tu pecho en mi pecho cabe.
Ya no soportas mi aliento,
y el espacio que frecuento te parece cargado,
como esos bares donde no quieres entrar.
No me miras cuando hablas,
tus palabras suenan huecas y tan vacías,
que podríamos guardar en ellas,
reproches, cargados en camellos de oriente.
No te guardo rencor,
ya ni siquiera recuerdo la palabra,
con la que comienza tu nombre.

viernes, 22 de mayo de 2009

7J. EU.

Ya están aquí,
vienen a morder nuestros tobillos
de niños enfermos,
mientras solicitan su dádiva de cuatrienio.

Están aquí,
para ofrecernos lo mejor de su oferta,
depositando su fe ciega
en nuestra lucha de día a día.

Están y se irán,
olvidaran las promesas
como en los primeros besos.
Y volverá su ausencia,
hasta que llamen de nuevo a nuestra puerta.
 
 
 
 

miércoles, 20 de mayo de 2009

Waiting 4 U

Se me cansan los pies de esperarte,
mientras miro las persianas cerradas
de las casas y distraigo mi tiempo
preguntando su nombre
a cada baldosa que piso.
Observo ríos de bicicletas,
gritos, llantos y sonrisas como de patio de colegio,
y me rió de mí, y de las abuelas que cruzan la calle.

Se me cansan los pies de esperarte,
y las farolas medio encendidas
guiñan la confianza de mi espera.
Oigo un gol de fondo distorsionado,
leve, sin alegría,
de perdedor a cinco
y se acaban las luces
como caramelos de fiesta.

Se me cansan los pies de esperarte,
me siento, me levanto cien veces
y soy algo mas del paisaje
camuflado en esperanza.
Las flores de las aceras
esperan la respuesta a tanto tiempo presente,
mientras apareces de lejos,
semejante a un regalo de fin de año.

domingo, 17 de mayo de 2009

Relatos desde un insomnio tardío.

CINE.

Me encanta el cine y no tanto las películas. Si, han oído bien. Me encanta el lugar donde se proyectan durante dos horas de media, imágenes que a veces no logro comprender y otras, ignoro totalmente. Disfruto. A veces me deslizo por el pasillo central sobre la moqueta roja, a ser posible el primero, y elijo mi asiento, sobre la mitad mas o menos. Con las luces encendidas me gusta diseccionar el rostro de los presentes y la urgencia de los retrasados. Antes era muy amigo de Marcelo, el faro; así lo llamaba yo. Guiaba a los que llegaban tarde a sus asientos y a mi me fascinaba ver las caras de la gente entre el haz de luz de su linterna.
Marcelo me contaba que antes, cuando empezó a trabajar, las parejas se situaban al final de la sala, pero yo no distingo si hacen lo que me contaba Marcelo, se les ve muy concentrados en el rectángulo de imágenes. Es un sitio raro y extraño si te fijas detenidamente. Acuden con todo tipo de bolsas repletas de bebidas, comidas o incluso fruta, parece un picnic dominguero. Lo que causa mas revuelo son los sonidos de los móviles, ahí me divierte oír sus gritos y sus caras de enfado. También cambian de estado de ánimo dependiendo de no se muy bien, incluso una tarde durante una canción la gente hacia palmas y llevaba el ritmo. Lo mas curioso es que en una semana no suele repetir nadie, incluso quince días sin ver una cara conocida.
Me encanta el cine y no tanto las películas. Si, han oído bien. Sobre todo cuando encienden las luces y me devuelven al mundo, pisoteando palomitas por el pasillo enmoquetado, de vuelta a mi vida.

ALARIDOS VERDES

¿Crees que merecerá la pena?. Sin duda.
Siempre a mediados de abril, tacho con una equis en mi almanaque de colores el día 24: el día del libro. En mi ciudad, en esa semana, las casetas repletas de palabras huérfanas y
solitarias solicitan por cientos, el amparo de San Jorge.
Me acompañaba I como siempre. Paseábamos dibujando eses de caseta en caseta, leyendo títulos y apostando a perdedor como casi siempre, a la caza de libros raros y portadas extrañas. Tengo la fea costumbre de pasar la palma de mi mano, suave, sobre la tapa de cualquier libro interesante. Abrirlo y aspirar, percibir el olor a papel. Entiendo a veces la cara de estupor del librero de turno.
I me muestra la interminable fila de lectores, a la espera de la firma del Gala de turno y al poeta taciturno en sus pensamientos, solícito de atención.
Cuando llegamos a una editorial independiente, Atlántida, Atara, Atril o algo así, no recuerdo exactamente, pudimos ver sobre un montón de ejemplares, uno que destacaba sobre el resto por el título: Alaridos Verdes. I me miró sorprendida y se dispuso a hojearlo mientras el tipo de la editorial, mostraba al mundo su sorpresa ante la elección de I. Aunque reconozco que quizás fuese la atracción que provoca I al primer golpe de vista, inevitable por otra parte. Contaba con varios poemas sueltos y algún que otro relato, sin ninguna pretensión, lo cual era de agradecer. I me leyó un fragmento ante el deleite del librero, el cual intentaba otear el generoso y bello escote de I.”…. le desesperaba el andar despierto y sinuoso de todo aquel que a su paso, le recordaba su decrépita existencia, como si bajara en solitario al sótano de”. I cortó en seco y al levantar la vista, contempló a nuestro librero, quién sabe en una fantasía hipnótica, imaginable por otra parte, pendiente de todos los movimientos de I. Me miró y la miré, memorizamos una dirección de blog http://oscilacionespendulareas.blogspot.com/.¿ Tu crees que merecerá la pena?. Me preguntaba I mientras soltaba el ejemplar de Alaridos Verdes. Sin duda, le respondí, mientras nos alejábamos sintiendo la mirada lasciva del librero en la espalda de I.
 
GARCÍA

Ocurrió en agosto y si tuviera que dar detalles sobre el día preciso; cometería un error de precisión detestable. Podríamos llamar a ese día miércoles. Ni bueno ni malo. Sí, llamémosle miércoles por tanto. Perdonen mi descortesía, mi nombre es Javier, pero todo el mundo me llama Ronaldo por una camiseta amarillo pollo, copia de la original de Brasil, que llevé puesta casi todo un verano día y noche. Ese miércoles fue el último que estuve con García, mi jefe y sin embargo amigo.
Si pudiera cambiar mi vida en un piss-pass, si llegara a mi vida algo lo suficientemente distinto y atrayente, créeme que lo dejaría todo y comenzaría de cero.
No sé si le llegó. Pero lo que si es cierto es que no le volví a ver, Creí que estaba enfermo. Al tercer día pregunté en la fábrica por él, pero nadie parecía saber nada. Incluso su familia dijo no tener noticias de el desde hacía una semana. Su mujer y sus tres hijos no tenían ni idea de su paradero. A los tres meses tenia nuevo compañero. Hablaba y hablaba. De esos que no se cansan, como si dispusieran de un almacén de palabras interminable.
-¿Tu conociste a un tal García?. Algo he oído de el, le solté de un golpe intentando zanjar el tema, pero el siguió dándole cuerda.
Pues resulta que un contacto mío de dirección de empresa, me contó que lo trincaron en Brasil. Por lo visto el tío tomaba de la empresa dinero, hasta que creyó ser descubierto y se largó. Figúrate, dice mi amigo, la empresa con un desfalco y sin una pista del tío. Total, que contratan a un detective privado para espiar a su familia. Su familia, yo me quede de piedra, si la pobre familia se quedo aquí tragando saliva y suspirando. Pues mira tu que los han trincao en Brasil cuando llegaba la familia a reunirse con él.-¿En serio no conocías a ese tío?.
No, le dije. El García que yo conocía no huiría por 200.000 euros, lo hubiera hecho por un billete a ninguna parte, pensé mientras sonreía por dentro.

jueves, 14 de mayo de 2009

Compañeros de armas

El primer consejo que daría a todo aquel que quisiera dedicarse a este trabajo funesto y cruel es temple. Sí, temple. Como esos toreros que hacen del estatuario algo monótono y acompasan su muleta con cadencia silenciosa. No quisiera yo describir este trabajo como arte, pero a veces, en esos instantes de soledad eterna, si sentimos la importancia de nuestra labor e incluso desarrollamos un cierto sentido plástico.
Realmente no sé donde catalogar mi trabajo, incluso tendría problemas en encontrar un epígrafe en actividades económicas, pero por suerte o quizás por desgracia, nos mantenemos al margen de la ley.
La primera impresión es la que cuenta. Este trabajo tiene un decoro, una imagen, no te disfraces de ganster italoamericano. No cuela chico. Estamos en Europa, Siglo XXI. Nada que hacer. Viste bien, pero no des la nota. Ni demasiado moderno ni demasiado pretencioso. Ni demasiado hortera ni demasiado antiguo. Viste siempre como esa gente que pasa inadvertida chico. Limpio y discreto, ese es el secreto. El caminar es importante. La imagen que transmites al mundo es tu vida. No levantes los hombros ni muevas los codos de arriba a abajo, eso no se lleva. Camina silente, armónico, la imagen arrogante y segura despierta cierto recelo y eso no nos interesa, no.
Antes nos gustaba acojonar de inicio, mirabas las caras y percibías el miedo, que casi era palpable. Los tiempos cambian, ahora llegan los colombianos en el vuelo de las diez a Madrid y en el de vuelta de las cuatro ya van ligeros de trabajo, sicarios les llaman, historias de latinos comentan. Mira como cambian los tiempos que antes los latinos éramos los de aquí, los del sur de Europa y ahora resulta que no. Igual descubrieron que el puente de Brooklyn lo construyeron los romanos, la vida chico.
Imagínate ahora, cualquier iluminado portero de discoteca se cree protagonista de la última de Almodóvar, demasiado gimnasio y escasa preparación intelectual. Recuerdo cuando te saludaban con respeto los mismos que antes intentaban, por su bien, darte esquinazo en cualquier calle para evitar una deuda. La violencia era el último recurso y créeme que aunque he evitado siempre dañar por dañar, cuando surgió, no era algo para alardear por las esquinas. Fíjate chico. Cambia la vida a segundos y en este negocio más.
Ahora aquí nos vemos y no creas que porque no me respondas, sé que es por esa mascarilla que te obligan a usar, sé que estas totalmente de acuerdo conmigo. Mira a ese que llega cada mañana. !Arriba abuelo! será posible, hace veinte años te querría yo ver, que suavecito hablarías. Chico estamos aquí de sobra. Yo ya lo dije: en un asilo, no quiero cargas para nadie. Pero chico como cambia la vida. Cuanto daría por tener unos cuantos años menos, alguien lo iba a pasar mal. Maldita sea, la hora del paseo, como te envidio con tu oxígeno ahí sentado, Por cierto chico he de contarte varias cosas de mi trabajo. Por cierto.
¿Te he hablado alguna vez de mi trabajo?.

martes, 12 de mayo de 2009

Giros, madejas y vacíos

Mediados de enero. La respiración que expulsa mi cuerpo deja un reguero en el aire que enseguida asciende y se pierde. Somos chimeneas adheridas a un cuerpo humano.
Camino despacio hacia tu encuentro y llevo un tiempo dándole vueltas a las palabras justas y precisas, no quiero que suene a una despedida premeditada: pero tampoco quiero que suene a un adiós urgente. Lo tengo todo ensayado, cada movimiento de mi cuerpo acompañado por las palabras y los gestos oportunos, el sorbo de bebida que de tranquilidad y nos rebaje la ansiedad, el silencio adecuado en el momento justo, la mirada perdida intentando reflejar lo duro que resulta acabar con esta parte de nuestra vida.
He de reconocer que llevo mucho tiempo preparando esta escenificación y aún así reconozco que no sé si dará resultado. Mientras recorro las calles, ya atardeciendo en este invierno maldito y culpable, pienso en las cosas mas estúpidas del mundo y al soltar una carcajada mas estúpida aún, alguien a mi lado, un paseante solitario, me mira con cara de perplejidad y algo de estupor.
La Gran Vía, otrora signo inequívoco del mundanal ruido, es ahora un apagado y triste rincón mundano y solitario, solo aderezado por los pasos rápidos de los que esperan esos autobuses rojos como flores de pascua: esos que devuelven a cada uno al sitio de donde quizás no deberían salir cada mañana. Suelo ser puntual a mis citas e incluso me gusta disfrutar de esos diez minutos de antelación mirando escaparates y diseccionando el gusto de los últimos compradores, sobre todo en esa zapatería , esa que solo vende zapatillas de andar por casa. Llego al Alquimista como siempre, cinco minutos antes de la hora acordada y salvo Erik, el nuevo fichaje del local, no reconozco a nadie, tan solo ese olor a cristasol que me pone enfermo y que emplean para limpiar las estanterías de licores.
Ahí estas, siempre puntual. Me saludas con un simple beso en la mejilla y puedo adivinar tu cara de sorpresa ante la cita urgente. Paco, me dices, ¿Por qué tanta prisa? y yo comienzo mi
alocución con ademanes de actor de segunda fila.
Siempre he admirado a esas personas que evitan los grandes discursos y se adelantan a los acontecimientos. Ese siempre ha sido tu caso, adelantarte a mi intervención como esos preparadores de oposiciones a juez. ¿Entonces se acaba?, me disparas a la primera oportunidad. Olvidando el guión por completo digo si, mientras un silencio eterno se apodera de mi mundo, del tuyo y del Alquimista, sumergido en la voz de Quique González: casualidades de la vida, tu canción favorita que entonas y escupes con un dolor sordo.
Ya no hay mas palabras que disfracen ni gestos que dulcifiquen, esta todo dicho. Al salir
parecemos distantes, nos cedemos el paso como dos extraños y nuestro tono de voz carece del afecto de hace cinco minutos. Al despedirnos, que eterno me parece, entonas la última voluntad del fusilado, así me lo parece. Paco se sincero por favor. ¿Hay alguna chica?. Y por una vez soy sincero sin premeditación alguna.
No. No hay ninguna chica Juan. Solo ganas de acabar con todo y empezar de nuevo lejos.
Muy lejos.

domingo, 10 de mayo de 2009

Emotivos y dispares

Ocurrió, solo digamos que ocurrió
y por sorpresa,
como esas manchas de aceite
transportadas sin atención alguna,
sorprendiendo con su apariencia.

Extraños pidiendo perdón en cada tacto,
en cada movimiento.
Quizás nuestra imagen
era la pregunta perfecta a tanta audacia,
respuesta a todas
las canciones de niños huérfanos.

Volvimos para recuperar aliento
a los lugares inventados,
masticamos el deseo
en cada bocado de aire.
Y ocurrió, solo digamos que ocurrió,
con la precisión de un encendido
nocturno y callejero.

martes, 5 de mayo de 2009

Mutilada estrella pop

Decidí no hablar de ti ni nombrarte,
aunque me resulta imposible
con tanta basura rodeándome,
demasiado aroma a modernidad fracasada.

Las pulgas tan orgullosas
con su altura en el mundo,
compitiendo, a sabiendas
de no ser nada más que nada.

Las orgullosas posturas de los chicos pop
mutiladas de compromiso alguno.
¿Crees que volveremos a ser algo?,
miremos derretirse el aire,
solamente, con su presencia.

sábado, 2 de mayo de 2009

Domingo soleado por los tejados

Por los espejos de los escaparates
mirábamos nuestro perfil
-branquias bajo el agua- cantábamos
con la pretensión de los niños felices.
Deberían contar las esquinas
y confirmar los pasos de cebra,
lo ridículos que parecíamos
vestidos de artistas charlatanes,
calados de un chaparrón de autoestima.

Bailábamos canciones tristes,
a nadie le importaba entender una palabra
de ese inglés inaudible y seco,
nuestro himno no era una canción
era un lugar, un destino.

Llegábamos a la ciudad
buscando el regalo de cumpleaños
a mil años perdidos,
las aceras gritaban y los claxons coreaban,
domingo soleado por los tejados.

Algunos miraban, observaban
lo importantes que nos sentíamos, tan diferentes,
tan extraños al resto.
La felicidad desbordada
como flores marchitas en una copa de ginebra,
-branquias bajo el agua- cantábamos,
y nuestras sonrisas hacian reir
al mundo que nos veía de vuelta.

lunes, 27 de abril de 2009

Interminable

Hay días que comienzan tan lentos,
que los segundos saltan del reloj
a cotejar el aire,
como pájaros invisibles.

Días pesados como toneladas,
donde la mas grata sorpresa
no levantaría el ánimo
al sopor más absoluto.

Días que niegan el final,
y hasta en su último aliento
desaparecen infelices,
con el orgullo de un niño feo.

jueves, 23 de abril de 2009

Gabriela

Los recuerdos tienen la fea constumbre de devolvermos a las personas idealizadas, o totalmente maltrechas del largo viaje de nuestro subconsciente. Así mi memoria escupió a Gabriela, supongo con el único propósito de condenarla al olvido.

Apoyaba sus codos sobre la barra del Alquimista mientras su mirada se clavaba en algún punto fijo de una estanteria con botellas de licor. Fumaba negro y me sorprendió por lo poco casual, bebía pintas de cerveza acompañadas como bien supe después, por chupitos de Cuatro Rosas. Desde el primer instante, supe que era argentina por esas deportivas negras- cuya marca no voy a citar, a no ser que me contraten como guionista de su próximo spot publicitario- que extrañamente a nadie se les ve en mi país, aunque reciba mas de cuarenta millones de turistas. La segunda pista inequívoca de su procedencia un -¿ podés darme otra cerveza?-, expulsado con la seguridad de un boxeador aspirante al esquivar un golpe, que corroboró mis ideas anteriores. La definitiva, la que me dejó claro que era argentina, fue un -¿tenés fuego?-, seguido de un no por mi parte, y un escusado- lo dejé hace tiempo-, cuando su mirada casi me abrasa por no pertenecer al gremio. A partir de ahí no se si las moléculas o los átomos, el mundo que gira en dirección contraria o simplemente el aburrimiento, me bridaron ser el centro de atención en las siguientes dos horas de su vida.
Me dijo que dejó su ciudad, muy a su pesar, por que la apretaba. La asfixiaba. Su amigos, su famila, como casi todo el mundo, se dió el lance por una situación bastante mala economicamente y acentuada por la ruptura de su matrimonio. A la media hora no tenía claro si era el corralito quien empujó a Gabriela a dejar su país, o fue el fracaso de un matrimonio disparatado con un cholo -aún hoy no se que significa- loco. De él quedó como prueba una hija, Marcela, bajo cuidado de los padres maternos y añorada hasta las lagrimas. según sus propias palabras. Lo sorprendente era que a la vez que hablaba conmigo, podía llevar las conversaciones de los camareros y estar pendiente del partido de champions de la televisión sin perder el hilo de su relato, como si este hubiera sido puesto en escena cada noche, como si solo cambiaran al actor secundario. Hablamos de lo duro que eran los comienzos en un país extraño - flaco no te hacés a la idea-, sin plata. Aterrizó en Madrid casi con el único equipaje de la tristeza y tuvo que buscar a los amigos de unos amigos. Algo frecuente me contó, doce horas tardó en dar con ellos para poder dormir en una habitación compartida por tres personas. No pude saber los pasos dados hasta acabar en esta ciudad. Dió un giro rotundo a la conversación opinando sobre la atracción que sentiamos hacia las argentinas, mientras postulaba esa pose de jugador de tercera pretendido por un gran club.
- Flaco vos bebés a sorbitos-, me decía mientras mezclaba el Cuatro Rosas con esa cerveza rubia irlandesa tan dificil de pronunciar y de recordar. Había logrado rehacerse aquí, convivía con un chileno, pero según ella, se la daba de vez en cuando por aquello de sentirse rebelde ante el mundo. Fueron dos horas intensas, me sentí psicólogo y comprendí la proliferación de ciertas profesiones, mas aún en ciertos paises. Con la misma naturalidad que contaba en su relato, pidió la cuenta y anotó su teléfono en un cartón, que recorto antes de su paquete de tabaco. - No dejés de llamar flaco-. Me dió un beso en cada mejilla y se retiró guiñandome un ojo.

Nunca la llame. Ni la volví a ver jamás. Puede que volviera con su Marcela y su cholo loco.
O tal vez se cansara de esta ciudad y tuviera el valor que nos falta a muchos de abandonarla.

viernes, 17 de abril de 2009

The First Day

El primer día que quise escribir de ti,
las palabras formaron tal atasco
que acabaron amontonadas unas sobre otras y
decidí definirte con una O abierta y larga,
sonora y profunda,
hasta encontrar otra vocal que te hiciera justicia.

El primer día que quise escribir de ti,
los puntos y las comas bailaban como locas,
libres, riéndose de mi falta de oficio.

El primer día que quise escribir de ti,
no encontré el adjetivo,
y la marcas de tu piel volaron limpias, puras,
solo dibujadas por las yemas de mis dedos
sobre el papel blanco.

El primer día que quise escribir de ti,
no logré encontrar ninguna palabra
que pudiera ni tan siquiera recordarte.
Acabé arrojando en un cajón montones de letras mudas,
basura que revuelvo intentando encontrar
las formas adecuadas.

sábado, 11 de abril de 2009

Rolando Gómez G

Despierta de un sueño terrible y le duelen hasta los parpados. Al abrir levemente los ojos puede observar que no se encuentra solo en esa extraña habitación. Descubre a Alicia mirándole como quien descubre un tesoro bajo sus pies. Antes de dirigir ni siquiera una palabra, Alicia se le acerca- ¿Cómo te encuentras Rolando?, comienzan a reflejarse imágenes y rostros por su mente, pero no tiene claro el origen de su desdicha. Pregunta por tía Julia por Andrés, por el tiempo que lleva postrado en esa cama. Alicia hunde la mirada y recoge un sobre que lleva guardado en su bolso y se lo entrega. Rolando se siente mas confundido aún. En el sobre puede leer: Para Rolando Gómez y el remitente es un tal subinspector García. Rompe, no con mucha facilidad el sobre, y extrae una hoja escrita a una sola cara y con una letra bastante correcta.
Estimado señor Gómez:
Espero que se encuentre lo suficientemente bien para leer esta carta, cuya única función será la de aclararle lo sucedido. En primer lugar le diré que el asesinato de su hermano Ramón no tenia relación con el estraperlo, al menos no por su acción directa. Su hermano, al igual que usted, se creía hijo único. Cuando supo de su existencia quiso ponerse en contacto con usted y ahí comenzaron sus problemas con la organización criminal a la que pertenecía. Eligió un nombre de parapeto, para no crearle problemas: Ricardo Martín. Cuando la organización supuso que buscaba nuevas vías de distribución decidió liquidarlo. Y decidieron buscar a Ricardo Martín para darle papeleta al otro barrio. Aquí es donde entramos usted y yo en esta historia . La organización contaba con un infiltrado en la comisaría: Ramírez. Con un topo dentro, siempre iban un paso por delante de nosotros, hasta que un soplo a Hernández, por parte de la central, nos situó de nuevo en la pista correcta. Lo que le voy a relatar ahora no creo que sea algo que le haga muy feliz.
Los cabecillas de la organización en la ciudad eran Rafael y Tía Julia, y la ferretería una tapadera perfecta para evitar sorpresas en las cargas y descargas. La verdad que la historia se complica al creer la organización que tanto Tía Julia como Rafael, estaban al tanto con el cambio de distribuidor, y decidieron enviar a tres miembros para ordenar la situación. A usted lo confunden con su hermano, y es secuestrado junto a Rafael y a Luís Sánchez, un chaval joven sin responsabilidad alguna en la trama. Secuestro que termina con nuestra intervención. Eso es a grandes rasgos toda la historia, Tía Julia y Rafael están detenidos y en cuanto a Alicia créame que no estaba al tanto de nada.
En cuanto a mi, vuelvo a la ciudad que no debí abandonar nunca. Todas las heridas se cierran y los castigos se olvidan por nuevos premios. Vuelvo al hogar y a la mujer. Seré sincero si le digo que intentaré olvidar lo mas rápido posible esa ciudad, donde durante tanto tiempo mascullé mis miedos, y donde me arrinconó la soledad.
Si tiene alguna duda le remito al nuevo subinspector, Hernández, un ascenso merecido sin duda. Yo vuelvo a mi ciudad, a mi vida, la que no debí abandonar nunca.
Sin mas. Un cordial saludo: Inspector García.
A pesar de leer despacio, para intentar asimilar toda la información, Rolando se queda mirando a Alicia, que responde con un si gesticular y sincero.
Comienza un dolor que ningún analgésico puede disminuir y solo la vida, quedamente y despacio, puede ir aminorando con el paso del tiempo. O eso cree, mientras sus manos huesudas buscan a Alicia.

domingo, 5 de abril de 2009

Rolando Gómez F

Parece revivir la misma situación pero en diferente lugar. Ya no le parece tan parco y triste el despacho de García. Se ve sentado como entonces, pendiente de unas preguntas, pero ahora el tono es distinto y la exigencia, un invitado presente en todas las miradas. Ahora siente miedo, en el trayecto iba acompañado de un chaval de unos dieciocho o diecinueva años, pudo ver a Rafael en el otro vehículo y no entiende nada. Hay una pregunta insistente y machacona acompañada de la misma respuesta.-Ya se lo dije, no conozco a ningún Ricardo Martín y me llamo Rolando Gómez.
Alicia esta preocupada y decide llamar a Julia. Es la primera ver en su vida que tiene que abrir la ferretería y sigue sin tener noticias de su padre. La sorpresa es mayúscula. La ausencia de Rolando aún la paraliza mas y le aterra el pensar las consecuencias de la desaparición de ambos. Pasadas las primeras horas lo tiene claro, debería llamar a aquel policía, debe de haber alguna explicación lógica a tanta angustia acumulada.
Rolando puede ver como arrojan a Rafael al suelo en el fondo de esta nave sórdida. Solo llegan los ecos de algunos gritos, y no acierta a descifrar un galimatías de movimientos corporales, traducidos como amenazas. Acercan una silla junto a el, y arrastran a Rafael como a un muñeco de trapo hasta dejarlo sentado en ella. Ni siquiera dirige una mirada sobre Rolando, su vista parece detenerse en alguna mota de polvo del suelo o en algún agujero de este desconchado pavimento. Ahora no sabe donde esta el chico que le acompañaba. Empieza a sentir el miedo físico cuando descubre las cejas, las mejillas, los ojos, la dignidad perdida a golpes de Rafael y reza. Reza por que todo sea un sueño, reza por un final rápido en caso de llegar. Mientras, mira la entrepierna humedad de Rafael y siente un pellizco en el alma, un dolor interior que le desgarra por dentro. Regresan los gritos, las voces, los golpes secos, los intuye a sus espaldas. Regresa el chaval y ahora si levanta la vista Rafael y parece maldecir en silencio. Sabe que es su turno y mira a los ojos a ese tipo extraño de acento extranjero, pero no acierta a despejar ninguno de sus miedos. -¿ Por donde empezaran los golpes? Se pregunta mientras se aleja sujetado por el brazo de mister stranger.
En la comisaría no tienen ni idea del paradero del subinspector García y la llamada de Alicia destapa ciertas suspicacias después de que esta mañana preguntaran por él, desde la dirección general. Después de cinco horas sin tener noticias sobre el paradero de ambos, Alicia decide personarse en la comisaría del este. Sube a la segunda planta, donde le han dicho que se encuentra el despacho de García, pero no hay nadie. La puerta esta cerrada. El mundo que esconde esa habitación está vedado a más de uno, piensa para si, mientras ve la sordidez del paraje. Después de tres intentos más, un policía insinúa que no solo ella busca al subinspector. Traga saliva y pide por todos los santos, que la desaparición de los tres tenga algo en común, y a ser posible que acabe cuanto antes.